sábado, 8 de febrero de 2014

Capítulo 12

-¡Ben!- Gritó Cassie a su hermano- ¡Estoy estudiando!-
El incesante sonido de guitarras eléctricas desafinadas y golpeteos de batería, proveniente del garaje de la casa de los Bright, la estaba volviendo loca.
Cassie no recibió respuesta alguna de su hermano,  quien no podía escucharla por el ruido de la música. Cansada de gritar, decidió encargarse ella misma de parar el barullo.
Dando grandes zancadas se dirigió al garaje. El ruido iba en aumento a medida que se acercaba a la habitación, ya no podía oír nada más que la música punk de su hermano menor. Con un fuerte manotazo abrió la puerta y gritó tan fuerte como sus pulmones se lo permitieron.
-¡Benjamin!
La música ceso. Cassie observo a los cuatro pre - adolescentes; Ben, Jack, Tyler y Olivia.
Cruzó los brazos. -¿No pueden ensayar en otro momento? Estoy estudiando para un examen muy importante-
-Para vos todos los exámenes son importantes- Se quejó Ben.
-Pero este es más importante- Replicó la castaña.
-Pronto será la batalla de bandas y tenemos que trabajar duro si queremos ganar-
Su hermana suspiró, odiaba sonar como su madre-Es que… -
-Cassie- La detuvo su hermano- Fue un milagro que mamá nos dejara ensayar en casa, no vamos a desperdiciar la oportunidad -
Sintió lástima por su hermano. Lo entendía. Había sido muy duro para él conseguir el permiso para  tocar en una banda y más aún entrar al concurso. Ben había tenido que demostrar valentía al enfrentarse a su madre y Cassie lo admiraba por aquello, ella jamás hubiera tenido el valor de hacerlo… hasta ahora.
-Es muy importante para mí- Insistió su castaño hermano.
Cassie suspiró.
-Está bien, supongo que voy a tener que ir a la biblioteca.
Ben corrió hacia su hermana y la abrazo fuertemente- Gracias -
-Podes ir a casa. Abby está estudiando también para ese examen de matemáticas- Sugirió Jack, el baterista hermano de la rubia.
-Es una buena idea-  Sonrió, aunque en realidad sabía que no iba a ir. Prefería estudiar sola.

En la banda también estaba Olivia, hermana de Summer y cantante y Tyler quien tocaba el bajo.
Su hermano habló cuando comenzaba a irse -Lindo pijama por cierto
Cassie observo su atuendo. Un viejo pijama de Bob Esponja. Esa mañana había dormida más de lo usual. En parte porque andar jugando a los detectives con sus amigas era exhaustivo. Por otro lado porque sabía  que día era hoy y no le entusiasmaba en absoluto. Otro  San Valentín que se pasaba en casa. Se encogió de hombros- No necesito estar bien vestida para estudiar -
….
-¿Qué estamos haciendo? – Inquirió Abby  con disimulada emoción. Alzó el rostro hacia el cartel que le indicaba en dónde estaba, era una florería.
Luke se encogió de hombros mientras dejaba la canasta, que había estado cargando todo el trayecto, y rebuscaba por un juego de llaves en su bolsillo – Es una sorpresa –
Tan pronto como puso un pie dentro del local, el aroma floral le impregnó la nariz. Aquel vivero  era un lugar mágico. Abby reconocía algunas como las rosas, los tulipanes y las margaritas. Aunque había tal cantidad, que se le hacía imposible observarlas todas de una sola vez.
Siguió a Luke por un pasillo estrecho hasta dar con un mantel a cuadros extendido en el piso.   Luces de Navidad colgaban sobre el techo, dándole a todo un toque más romántico.
Antes de que ella pudiera decir una palabra, el chico ya había vaciado el contenido de la canasta sobre el mantel. Era el picnic perfecto.
-¿Cómo conseguiste este lugar? – Preguntó y tomó asiento con las rodillas flexionadas.
- Es de un amigo – Explicó tendiéndole un sándwich – No te preocupes, él me dio las llaves, no estamos haciendo nada ilegal –
Dejó que una risa nerviosa se escapara de sus labios - ¿Estás seguro de que esta fue tu idea?
-Ahora estoy ofendido – Se defendió frunciendo el ceño – Se me ocurrió después de que me dijeras que amas los picnics. Puede que no lo parezca, pero si escucho lo que decís –
- No sabía que fueras tan romántico – Comentó con la cabeza gacha, un poco avergonzada.
Luke la  tomó por el mentón para obligarla a mirarlo – Es la primera vez que hago algo así – Confesó.
Abrió la boca en busca de alguna réplica. Pero las palabras se negaban a salir. Por primera vez en su vida, un chico le había quitado el habla. Tal vez Luke no fuera el único que estaba probando cosas nuevas ese San Valentín.  En vista de que no tenía nada para decir. Optó por dejarse llevar. Con cuidado se acercó a él y unió sus labios en un tierno beso.
….
-¿De qué talle?-
-Perdone - Scarlett miró al empleado de Sydney Ice Arena con confusión - ¿Qué? -
-Los patines, ¿de qué talle?- Aclaró el chico de unos veinte años de edad,  que no parecía tener mucha paciencia.
Calum había llevado a la morocha a la pista de hielo para poder patinar, aunque la chica no estaba muy entusiasmada por la idea. Jamás había patinado en hielo. Una cosa era la acera y otra muy distinta el hielo, de las dos, el último parecía menos seguro para Scarlett.
- Quince-                          
-Ya se los traigo- El chico no estaba muy entusiasmado de estar trabajando aquel día y podía notarse perfectamente.
-Te repito Calum que no se patinar- Repitió con la esperanza de que el morocho accediera a dejarla mirar desde afuera.
El aludido alzó las cejas divertido-¿Andas en skate pero no en patines para el hielo?-
-No es lo mismo-
-Vamos, no es difícil- Insistió Calum- Yo puedo enseñarte.
-Sinceramente, no confió en que quieras enseñarme- Manifestó la morocha- Lo que en verdad querés es reírte de mí cuando me caiga -
-Ya me estoy riendo de vos, y todavía no te caíste.
Scarlett lo fulminó con la mirada.
El empleado volvió con los patines,  los cuales arrojo al piso junto a Calum. A regañadientes Scarlett se calzo el par blanco que le correspondía. Calum ayudo a ponerse de pie a su compañera. Una vez que estuvieron listos,  ambos partieron hacia la pista de hielo.
-Se supone que las estúpidas parejas hacen cosas románticas en San Valentín - Farfulló Scarlett -  Pero parece que vos preferís burlarte de la tuya -
-Creí que te gustaban las cosas poco convencionales -  Explicó Calum,  incapaz de esconder su sonrisa – De haberlo sabido habría comprado globos y reservado una cena en algún restauran de moda -
Avanzaban lentamente por la pista. Calum sostenía a Scarlett por el brazo para evitar que cayera.
Ella puso los ojos en blanco –Me gustan las cosas poco convencionales – Afirmó  mientras luchaba por mantenerse en pie - Pero discúlpame si no deseo que todo Sídney me veo caer de bruces al suelo -
-No vas a caerte- Le aseguro el morocho.
-Sí, me voy a caer-
Calum lanzó un suspiro frustrado-No, no te vas a caer porque yo te voy a agarrar antes de que pase.
-Gracias – Respondió ella con sarcasmo – Me siento mucho más segura ahora -
Scarlett resbalo hasta la barra que rodeaba la pista de hielo. Calum rio ante la escena.
-¿Podemos patinar alrededor como hacen las parejas normales?- Propuso con el único objetivo de molestarla.
-Sí, vos patina por ahí  - Aceptó con tono irónico - Yo prefiero la seguridad de la barra -
Calum rodó los ojos  -Scarlett no es muy difícil – Espetó extendiendo el brazo -  Dame la mano-
La morocha examinó la mano que Calum le tendía,  pero no se animó a soltar la barra que le daba seguridad.
-Scarlett- Insistió su acompañante.
La chica suspiro y tambaleando se fue separando de la barra para tomar la mano de Calum. El chico tiro de ella y la acerco más hacia sí, rodeándola con sus brazos.
– No creo que podamos patinar así –
-Parece que no – Convino él, pero sin soltarla de su agarre.  
Ella tragó saliva - ¿No querías hacer lo que las otras parejas? –
Calum rió con nerviosismo – La verdad que sólo lo hacía para molestarte – Admitió ladeando la cabeza – Me gusta que seamos distintos – Dijo con los ojos puestos en ella.
Scarlett se sintió un poco incómoda bajo el escrutinio de su mirada. Pero la verdad era, que ella tampoco tenía intensiones de cambiar su posición.  Bueno, tal vez un pequeño detalle.
Un tanto nerviosa, acercó un poco su rostro al de él. Cosa que Calum imitó. Sus labios se encontraron a mitad de camino. Continuaron besándose, conscientes de que los demás patinadores los estarían mirando por lo ridículo de la situación.
….
-¿Cuántas posibilidades hay de enfermase de gripe en pleno verano? – Se lamentó Summer depositando un nuevo pañuelo descartable sobre la pila que ya estaba casi tan alta como ella.
A su lado, Leah parecía demasiado concentrada en su libro como para prestar atención a las quejas de su hermana – Es sólo una gripe –
-¡En San Valentín! – Continuó quejándose la chica de rizos. Tomó el control remoto del DVD para dar play a la siguiente película. Dado que no podía salir, decidió pasar el día haciendo su propio especial de películas románticas independientes. Escuchó la música de la introducción de The Art Of Getting By.
Su madre irrumpió en la cocina cargando con un boul lleno de palomitas de maíz – Estoy segura de que Ashton lo entiende –
Summer suspiró – Es que creo de verdad tenía ganas de salir con él –
-Al menos nos tenés a nosotros – Comentó Alice asomándose por la puerta del frente. Cargado en sus brazos iba el pequeño Noah, el sobrino de Summer. Un poco más atrás su esposo, Ed, los seguía.
-¡Alice! – La castaña extendió los brazos para abrazar a su hermana mayor – ¿Qué  hacen acá? –
La aludida dejó al bebé en manos de su esposo y devolvió el abrazo – Me dijeron que estabas algo gruñona. Así que decidí pasar a regañarte yo misma –
Summer lanzó una mirada de pocos amigos a Leah, quien había dejado el libro a un lado para jugar con Noah.
-¿Cómo logra arrastrarte a estas cosas Ed? – Preguntó a su cuñado mientras lo besaba en la mejilla.
Él se limitó a lanzar una carcajada sonora – Es lo que pasa cuando amas a alguien. Y queríamos pedirle a Rose que cuide a Noah mientras salimos a cenar esta noche, pero eso lo hablamos más adelante –
Ahora su madre también reía – Me encantaría cuidarlo. Ustedes vayan a hacer sus cosas de enamorados –
Alice puso los ojos en blanco – Después de todos estos años, te las seguís arreglando para ponerme en vergüenza como si fuera una adolescente – Le reprochó a Rose mientras se sentaba en un  sofá vacío - ¿Dónde está Olivia? -
-Ensayando con su banda– Comentó Summer por lo bajo.
Leah iba a hacer su contribución a la conversación cuando unos golpeteos en la puerta distrajeron a todos.
La chica de rizos frunció el ceño y escudriñó a todos con la mirada, pero los presentes parecían tan sorprendidos como ella.  Todavía algo confundida, se puso de pié para recibir al visitante. Una sonrisa se dibujó en su rostro tan pronto como reconoció a la figura parada en el umbral.
-¿Ashton? -
….
Una vez de vuelta en su cuarto, Cassie se dejó caer en la cama. Estaba a punto de comenzar a cambiarse cuando oyó el timbre. La castaña se dirigió a la puerta, esperando a encontrar a su madre, quién había ido de compras al supermercado. Pero no era ella la que llamaba.
Sus ojos se abrieron como platos al reconocer aquella cabellera rubia -Michael ¿Qué estás haciendo acá?- Repentinamente,  ya no se sentía tan a gusto en su pijama.
-Acabo de dejar a Ash con Summer – Explicó con aparente nerviosismo – Y como estaba por el vecindario… -
La castaña interrumpió al chico cuando notó el auto de su madre doblando por la esquina. Bien, ese definitivamente no era un buen momento. No podía ver a Mike ahí, enloquecería.
-Mierda-
El chico frunció el ceño - ¿Está todo bien? –
Ella negó con la cabeza mientras lo arrastraba dentro de la casa, dónde la banda de Ben seguía tocando – Es mi mamá, no puede verte –
-Oh, ya entiendo – Convino él con un asentimiento – Soy el chico problema –
- Ya te expliqué que ella y yo solemos tener opiniones diferentes-
Mike sonrió -¿Esa es la banda de tu hermano?- Preguntó al notar la música que invadía la sala.
-La misma- Afirmó la muchacha.
-Son buenos.
El ruido de una puerta de un auto cerrándose y la voz de su madre conversando con la vecina recordó a Cassie que tenía que esconderlo
-¿Te gustaría verlos?- Soltó lo primero que se le vino a la cabeza- Y darles algunos concejos. A Ben le encantaría- Agregó –
-Claro- Aceptó él algo confundido.
Sin dar tiempo a discusiones prácticamente lo empujó hasta el garaje – Vuelvo tan pronto logre distraerla – Le infirmó antes de cerrarle la puerta en las narices.
Para cuando Cassie volvió al hall, su madre ya estaba adentro con dos bolsas del supermercado en cada mano.
-¿Te ayudo?-Se ofreció la castaña.
-Si, por favor- Aceptó la Señora Bright.
Cassie tomo dos bolsas y siguió a su madre a la cocina.
-Por dios, ese ruido que hace tu hermano me está dando jaqueca-
-Mamá, ¿Mia no te había hecho un encargo?- Cassie habló atropelladamente mientras las ideas corrían por su cabeza- Algo que tenías que recoger en Tiffany’s me parece.
La mujer se llevó el dedo al mentón, revolviendo en sus propios pensamientos – Oh, claro – Dijo de repente chasqueando los dedos – Lo olvidé por completo – Revisó el reloj de su muñeca – No es muy tarde, voy a volver para buscarlo – Dijo tomando las llaves del auto que descansaban sobre la mesada. – Gracias por recordármelo -
Cassie sonrió maliciosamente. No solía hacer este tipo de cosas pero debía admitir que era divertido. – No hay de que -
Una vez que la Señora Bright estuvo fuera,  corrió hacia su habitación para poder sacarse ese viejo pijama. Para cuando llego al garaje, Mike y toda la banda charlaban animadamente.
El chico le dedicó una sonrisa y se puso de pie - ¿Estás lista? –
Asintió una vez. Consciente de que Ben la molestaría el resto de la vida por el rubor en sus mejillas.
Se encontraban ya en el umbral de la puerta cuando oyeron el auto de su madre estacionando. Cassie sintió un nudo en la boca del estómago.  Esto iba a ponerse muy feo.
-Mia me llamó para avisar que ya paso a ella a buscar su ped… - Estaba diciendo la Señora Bright cuando se percató de la presencia de Mike en la puerta de su casa.
- Un placer conocerla Señora, mi nombre es Michael Clifford-
La mujer lo detuvo con un gesto de la mano. Luego se cruzó de brazos antes de dirigirle una mirada amedrentadora a su hija - ¿Se puede saber qué significa todo esto? –
Cassie tragó saliva. – Mike y yo íbamos a dar una vuelta –
-Claro, dar una vuelta, en San Valentín… - Respondió su madre con aquel tono tan pedante que solía usar. Por suerte, Ben decidió interrumpir.
- Mamá, ¿no viste mi púa? –
Aprovechando que la Señora Bright les había dado la espalda. Mike tiró de la mano de Cassie, mientras con un gesto de la cabeza la indicaba que lo siguiera. Avanzaron unos pasos en silencio, antes de echar a correr por completo.
-¡Cassandra Bright! – Se oyeron los gritos de su madre en la distancia. Aún así, ninguno de los dos se detuvo.
….
-Pensé que te vendría bien algo de compañía – Se justificó Ashton encogiéndose de hombros.
Summer contuvo la risa – Eso lo entiendo pero… ¿por qué el perro? – Preguntó señalando el muñeco de peluche que el chico cargaba bajo el brazo. Era blanco, con cabello rizado y una nariz rojo sangre.
-Oh, esto – Dijo mientras se lo entregaba – Cuando venía para acá paré a comprar comida. Lo vi y me acordé de vos. Quiero decir, no pienso que seas un perro… - Frunció el entre cejo intentando buscar las mejores palabras para expresarse – Pero tiene tus rizos, y una nariz igual de roja que la tuya en estos momentos –
La chica puso los ojos en blanco – Me alegro de que no pienses que soy un perro – Respondió entre risas. Luego rodeó el peluche con los brazos y lo apretó con fuerza – Es muy tierno de tu parte, gracias – Añadió luego con un poco más de timidez.
El sonido de una garganta aclarándose los trajo a ambos de vuelta a la realidad.
-Alice, creo que deberíamos irnos ya… - Empezó a decir Ed – No quiero perder nuestra reservación –
Rápidamente la aludida se puso de pie – Si, claro. Mamá, pasamos por Noah a eso de las once –
Rose asintió mientras los acompañaba a la puerta – Claro, no se preocupen –
Al pasar junto a ellos Alice y Ed rápidamente hicieron las introducciones pertinentes. En un abrir y cerrar de ojos su coche se había perdido en la distancia.
-Bien... – Comenzó a decir su madre– Leah, creo que será mejor llevar a Noah a la cocina, no queremos que se contagie la gripe de Summer – Propuso encaminándose a la cocina.
Un tanto avergonzada, Summer volvió a hablar - ¿Te gustaría pasar? –
Ashton asintió alzando una barra de chocolate en alto – Asumí que estarías teniendo tu propio festival de cine o algo así – Comentó con una mueca – Así que vine preparado –
Ella lanzó una carcajada más relajada y lo guió de vuelta al sillón. La película ya estaba demasiado adelantada. Por lo que tuvieron que volver a verla desde el principio.
 – Me alegro de que hayas venido – 
-No me lo habría perdido por nada en el mundo – Respondió él rodeándola con el brazo derecho.
Con la respiración entre cortada y las piernas echas gelatina. Mike y Cassie se detuvieron para ocultarse detrás de unos arbustos.
-Creo que acabo de arruinar cualquier oportunidad con tu mamá – Se lamentó él, todavía agitado por la carrera.
La castaña rió. La adrenalina todavía le corría por el cuerpo.  Nunca antes se había escapado. Mucho menos le había hecho frente a su madre. Sabía que no le esperaba nada bueno cuando regresara a casa. Pero, por alguna extraña razón, no le importaba. Tenía unas ganas locas de reír ante todo. Miró a Mike y se mordió el labio inferior.
-Eso fue lo más arriesgado que hice alguna vez en mi vida –
El rubio rió - ¿O sea que no estás enojada conmigo por llevarte por el mal camino? –
Negó con la cabeza. Incapaz de hablar hasta que no hubiera rellenado sus pulmones con oxígeno.
-Bien, aunque creo que la idea de invitarte a tomar algo pierde un poco de magia al lado de todo esto – Comentó con ironía.
Cassie, quien por fin había recuperado la compostura, se encogió de hombros – Necesito una excusa para no volver a casa hasta dentro de un par de horas –
-Voy a tomar eso como un sí – Dijo el chico mientras se ponía de pie y le tendía la mano para ayudarla.
Ella aceptó la ayuda que le ofrecía – Definitivamente, es un sí –
Mike se acercó un poco más a la chica – ¿Quién sos y qué hiciste con Cassie Bright? – Bromeó mientras acariciaba su mejilla.
-No tengo idea – Respondió ella poniendo los ojos en blanco. Sintió un escalofrío subiendo por su espalda ante su tacto.

Él le dedico una sonrisa sincera y acercó un poco más su rostro. Cassie contuvo la respiración e imitó su gesto. Aunque se vio obligada a ponerse en puntas de pie, ya que Mike era considerablemente más alto que ella. En un intento por que su torpeza no arruinara todo. Cerró los ojos y lo besó. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario